Daniela García, el nuevo refuerzo para defender la corona

Con solo 20 años, la palista del Club Piragüismo Tartessos Huelva ha dado el salto definitivo a la élite. Daniela García Heredia no solo se ha ganado un sitio en el equipo nacional sénior, sino que se integra en el «buque insignia» de la selección: el K4 femenino, actuales campeonas del mundo. Ante una temporada 2026 de vértigo, que arranca este viernes con la Copa del Mundo en Szeged (Hungría) y culmina en el Mundial de Poznan en agosto, conversamos con la onubense sobre su meteórico ascenso, el peso de la responsabilidad y los valores que la mantienen con los pies en la tierra.

Tras un 2025 de crecimiento absoluto, imaginamos que este 2026 ha empezado de la mejor manera para ti. ¿Cómo te sientes?

A nivel deportivo, los resultados están hablando por sí solos. Estoy súper contenta y con muchísimas ganas de seguir trabajando y compitiendo al máximo nivel. Es la oportunidad de demostrar que el esfuerzo que hacemos cada día da sus frutos.

El año pasado debutaste en Szeged en categoría absoluta, pero este año vuelves como integrante del K4 campeón del mundo. ¿Llegaste a imaginarlo?

El año pasado competí en el K2 con Yaiza Novo y no pasamos de semifinales, pero esa experiencia me dio la perspectiva necesaria. Me hizo decir: «vale, estas chicas vuelan de verdad y tengo que esforzarme para estar a ese nivel». Al principio de temporada siempre fantaseas con el mejor resultado posible, pero jamás pensé que mi situación cambiaría tanto como para remar en el K4. Es el barco más competitivo de España a nivel internacional; hasta que no lo ves hecho realidad, no te lo crees.

¿Cómo está siendo la adaptación a una estructura tan consolidada?

No puedo estar más feliz. Tanto mi entrenador como mis compañeras me están mimando y arropando un montón. Ellas saben perfectamente por lo que estoy pasando porque lo han vivido antes; me aconsejan para que me sienta parte del barco, para que todas las piezas encajen lo antes posible y logremos que el K4 «vuele».

¿Cómo es trabajar a las órdenes de Joaquín Delgado? Dicen que la «bachata» está de moda en el equipo nacional.

Joaquín es la persona que me ha dado la oportunidad de entrenar con el equipo sénior de la noche a la mañana. Es algo que no olvidaré en la vida. Soy muy leal a mis entrenadores y cuando alguien confía así en ti, intentas que se sienta orgulloso. Siento que tiene una capacidad de observación única; un «sexto sentido» para decirle a cada deportista lo que necesita escuchar en el momento exacto. Es alguien que te eleva y te empuja a ser tu mejor versión.

En este proceso de crecimiento, ¿qué mensajes te llegan desde Huelva, desde tu club de origen?

Lo que más valoro pues es aprender de las situaciones y el cambio de mentalidad que estoy teniendo y básicamente eso, observar y aprender que para eso estamos y desde mi club pues nada, siempre me recuerda un poco que no somos nadie básicamente, o sea que por mucho nombre que tengas pues hay que trabajar y hay que esforzarse por las cosas, es como que siempre me ponen los pies en el suelo.

Y el apoyo familiar, en una carrera tan exigente, habrá sido clave…

Fundamental. Mis padres me inculcaron los valores del ejercicio y la vida sana, pero sobre todo estoy agradecida por su esfuerzo económico. Vengo de un entorno donde no sobraban los recursos y, cuando empiezas a competir a nivel nacional, los gastos de viajes y hoteles corren por cuenta de la familia si el club no puede asumirlos. Sin ese sacrificio de mis padres, yo ni siquiera podría plantearme estar compitiendo a este nivel. Estoy muy agradecida.

¿Qué le pide Daniela García a este 2026?

Estar más presente que nunca y disfrutar del proceso. En el alto rendimiento, un resultado puede salir o no, pero si no disfrutas el camino, nada de esto tiene sentido. El deporte de élite no es para toda la vida, así que mi objetivo es exprimir el día a día.

Con la mirada puesta en el horizonte, Daniela García Heredia encara una hoja de ruta tan exigente como ilusionante. El estreno oficial llega este mismo viernes en la 1ª Copa del Mundo de Szeged (Hungría), una cita que servirá de termómetro inicial antes de viajar a Brandemburgo para la segunda parada internacional. Sin embargo, las fechas marcadas en rojo son el Campeonato de Europa en Montemor y la travesía transoceánica hacia Halifax, escalas obligatorias antes de encarar el gran desafío del año: el Mundial de Poznan en agosto. Allí, la onubense buscará revalidar el dominio mundial de la embarcación junto al resto del equipo.