Pablo Graña, actual campeón de Europa del C1 200, viaja a Milán para la disputa de su segundo mundial. El palista del Rodeira de Cangas, estuvo en la final del Campeonato de España el pasado 2 de agosto en Verducido, una prueba que era selectiva y en la que el ganador obtenía la plaza mundialista, pero una desafortunada caída a escasos 10 metros de meta, cuando lideraba la carrera con casi un barco de ventaja, le privó del oro y del billete a Milán.
Sin embargo, a pesar de la decepción del momento, la deportividad en la competición se impuso a los resultados en la pista. El ganador de la prueba, el palista del Ciudad de Pontevedra, Martín Jácome, supo desde el principio que ese billete no era para él. “Durante la regata, Pablo Graña fue dominando e iba a ganar, y al entrar en meta no tuve ningún tipo de emoción y cuando vi a Pablo en el agua sentí lástima por él, es un selectivo que debería de haber ganado él, que iba a ganar él, y que por las circunstancias que se dieron tanto meteorológicas como por las olas, le fue imposible”, comenta Martín en una mesa del hotel de Milán sentado junto a Pablo Graña.
De hecho, Jácome tuvo claro lo que él iba a hacer pese a haber conquistado la prueba. “Después, desde el primer momento tenía claro que iba a renunciar a la plaza y nada más ver a Pablo, lo primero que le dije es que iba a hacer lo que estuviese en mi mano para ceder la plaza porque se la merecía él”.
Por su parte, Pablo Graña recuerda con amargura el momento de la final del Campeonato de España e impotencia, “Me faltaban escasos metros para entrar en meta y la sensación fue de indignación e impotencia ya que por causas externas no pude haber hecho un buen 200”, sin embargo, esa sensación cambió al ver el gesto de su compañero del equipo nacional. “El gesto de Martín fue muy bonito, que no todos en un caso así hubiesen hecho, pero también se da el caso de que somos compañeros de entreno. Muy contento de saber que estoy rodeado de gente que tiene este tipo de gestos hacia los demás en ese tipo de circunstancias”
Todo ello, junto con la comprensión de la Dirección Técnica de la Real Federación Española de Piragüismo, derivó en que la plaza final para el campeonato del mundo en Milán fuese para Pablo Graña.
Pablo Graña empezará a competir el jueves 21 de agosto, y tratará de sumar su segunda medalla mundialista tras la plata lograda el pasado año en Samarcanda. “Ahora, una vez que estoy aquí, tengo la motivación de ganar, es mi objetivo principal y se puede conseguir, tengo un nivel bastante bueno y llego con las ganas de demostrar que esa plaza, no solo fue porque Martín u otros hubieran renunciado, si no porque me la merecía de verdad”.