Laura Pedruelo: “El agua lo es todo para mí”

Si Laura Pedruelo Toribio, Zamora, 12 de diciembre de 1989, hubiese nacido pez, habría sido un pez vela o un pez espada, de esos que casi siempre van deslizándose a gran velocidad por el anverso de la película de la superficie del agua por la que navegan. “Para mí el agua lo es todo”, afirma sonriente Laura, sentada en el hall del hotel de la delegación española que está en Milán disputando el Campeonato del Mundo de Sprint Olímpico.

De los 32 deportistas desplazados a este campeonato, la zamorana es la más veterana de todos, una circunstancia que le vuelve a sacar la sonrisa cuando se lo recuerdas, “¡Me encanta!, se lo digo a las chicas, espero que cuando lleguéis a mi edad estéis aquí como estoy yo”, y es que la que habla es una mujer que se subió a una piragua por primera vez a los 8 años, en las aguas del río Duero, y que desde entonces sigue con la misma ilusión de entonces.

Empezamos un día por probar y me encantó y desde entonces no lo he dejado, era muy divertido. Estábamos en verano, todo el verano fuera, todo el día haciendo regatas. Al principio yo me caía un montón, recuerdo que viajábamos con los padres, íbamos en tiendas de campaña…pero ahora todo eso ha cambiado mucho”.

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Fueron los comienzos de una palista que ahora, en Milán, vive su séptimo campeonato del mundo, un evento en el que está compitiendo en dos pruebas, el K1 1000, donde ya es finalista, y en el K1 500. Ahora la élite del Sprint mundial ya queda lejos de esos imborrables recuerdos de juventud. “De pequeña hice los regionales de Castilla y León, el circuito burgalés, competíamos en Zaragoza…me enganchó bastante.  De hecho, mis padres me amenazaban “‘como no estudies o no te portes bien te quito la piragua’”, dice Laura, a la que no se le quita la sonrisa de la cara cuando rememora esos tiempos pretéritos.

No estaba dispuesta a quedarme sin el piragüismo y me puse las pilas como la que más”. Desde esos primeros años de Pedruelo, la piragua y el estar rodeada de agua ha sido una manera de vivir. “No sé, siempre la he tenido ahí… para mí el agua lo es todo. La sensación esa del agua, no sé, es como si me diera paz, me da mucha paz, es como mi sitio de relajación”, afirma casi evocando la popular canción de Antonio Vega, ‘El sitio de mi recreo’.

La competición para ella empezó como para casi todos, con los campeonatos infantiles y de Jóvenes Promesas, de ahí, el salto a la categoría Junior y a su primera estancia en el equipo nacional de Sprint. “Mi primera concentración fue en Trasona, en 2006, cuando yo era Junior, no eran concentraciones permanentes, pero entrenabas y estabas ya con el equipo nacional, en eso hemos evolucionado mucho y para bien, es algo que se ve en los resultados que estamos consiguiendo ahora”.

Laura es la voz de la experiencia en este sentido y, tras muchos años vividos en el equipo nacional, ha comprobado como los cambios en los sistemas de la Federación han supuesto una mejora en todo, desde los entrenamientos hasta los resultados finales en campeonatos internacionales. “Antes no existía eso de concentraciones permanentes, creo que en eso hemos mejorado mucho y eso se ve a la hora de los resultados, o sea, yo creo que hemos elevado el nivel de los resultados finales en competiciones porque se trabaja mucho ya desde la base de los Junior y Sub-23”.

Y es que Laura compitió por primera vez en un campeonato del Mundo en 2009, con 19 años, en la cita de Dartmouth, Canadá, donde debutó como senior un 13 de agosto. “Para mí fue súper bonito. Estuvimos todo el verano en Trasona entrenando y fui al K1 1000 con María Isabel García, que para mí fue una experiencia de la leche, encontrarme con una persona con tanta experiencia, aprendí un montón. ¡Madre mía! ¡Fue una pasada!, ella me aportó mucho entrenando pese a que no pudimos hacerlo mucho, pero es lo para mí fue una pasada. Luego también competimos en el K1 4×200, donde estaba también Isa Contreras, y en ese campeonato los resultados fueron buenos (NdR, 6ª en K2 y 9ª en la prueba, ya extinta, de relevos)”.

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Seis años después de ese primer contacto, en 2015, el mundial de Sprint se disputó en Idroscalo, las instalaciones que hoy, 10 años después, acogen la prueba mundialista. “En 2015 ya estaba en el equipo Senior y la cosa ya cambia. Estábamos preparando la clasificación para los Juegos de Rio 2016, las expectativas o los objetivos eran muy altos y para mí fue un año muy duro ya que me supuso estar todo el año fuera de casa y eso para mí se me hizo complicado”, afirma al recordar los meses previos a la cita de Milán.

“Fueron meses con mucha carga mental. No he tenido nunca las ganas de decir ‘no quiero palear’ o sea, para mí eso nunca, pero sí que es verdad que el nivel de autoestima bajó bastante. Bajó porque era como todo el rato retarte”, pero esa circunstancia de aquellos tiempos nunca doblegó a la deportista que hay en Laura.

En 2025, desde el mismo lugar, en Milán, Laura reflexiona sobre esa circunstancia y el crecimiento personal que consiguió de aquellas vivencias. “Ahora miro para atrás y después de esa concentración del 2015, veo como que aquello me hizo pensar, me dije, ‘mira, búscate un futuro porque esto es efímero, un día estás arriba y otro estás abajo, al final somos un poco números porque, aunque sigas, va a ser complicado esto’, al final todo deportista aspira a eso, a unos Juegos Olímpicos”.

Fue luego el momento en el que Pedruelo decidió opositar al Cuerpo Nacional de Policía, “pero me llevé la piragua a Ávila ehh”, indica mientras comenta que todavía sacaba tiempo para escaparse a palear un par de veces por semana mientras estudiaba en la academia. “Fue otro cambio en mi vida bastante grande. Ahí ya es cuando ves que haces/trabajas en lo que te gusta, y es como otra evolución, además, me coincidió superbién ya que fue la época del COVID”.

Ahora Laura, con la vida resuelta profesionalmente lejos del deporte, disfruta todavía más del piragüismo, y eso se nota en su trabajo en el agua. “Me ha dado la liberación a la hora de poder entrenar a gusto, competir a gusto y dar lo mejor de mí”. A eso se suma un descubrimiento deportivo, una nueva etapa con un nuevo entrenador, Joaquín Delgado, “Ha sido un descubrimiento de la leche para mí, se lo digo siempre. Se lo agradezco un montón porque me ha ayudado un mucho y se le ve que es muy humano. Es, deportivamente hablando, un entrenador 10, pero luego también tiene esa parte humana que hace que conecte con el deportista y todo vaya mucho más fluido”, afirma al hablar de él.

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Y todo eso se nota, no solo en que esté clasificada para este mundial para competir en dos pruebas, también en la manera de seguir refiriendose de su deporte. “Realmente estoy aquí porque me gusta y lo disfruto. O sea, me dicen dos pruebas, pues dos pruebas, a mí es que me encanta”, indica antes de remarcar el gran grupo que hay actualmente en el kayak femenino del equipo español, “En el grupo que tenemos ahora, hay muy buen ambiente y creo que, además, les aporto esa visión de disfrutar del piragüismo”.

Una juventud, la que llega por detrás de ella, en el Kayak femenino que Laura ve con pasión y con ilusión de ver que se camina por el buen sentido. “Es que hemos dado un paso, se ha mejorado muchísimo, muchísimo. El K4 volvió a clasificar para París después de muchos años, se ha dado un paso enorme, la Federación ha apostado y está saliendo bien. Creo que estamos en un momento que hay que aprovecharlo y trabajar en ello y darle eso, los recursos, los medios para que estén bien, para que se entrene al máximo, es el momento del empoderamiento del Kayak femenino, porque somos capaces, o sea, Joaquín en eso también nos ha roto barreras”.

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Esa Laura que, pese a sus 35 años, sigue siendo competitiva y es parte de un eslabón que aúna veteranía, trabajo, juventud, competición y unión dentro del grupo de la élite piragüista española, tiene muy claro lo que este deporte ha sido y es en su vida, y cuando mira hacia atrás en el tiempo y se le pregunta sobre si habría algo que le diría en estos momentos a la Laura de 2009, no duda en su respuesta. “Que la ilusión que se tiene cuando se va por primera vez a una competición como es un mundial, que la siga teniendo con 35 años, el no perder la ilusión de vivir las cosas por primera vez, que es como que las vives de la manera más intensa”.