La Selección Española de Kayak de Mar ha cerrado con brillantez su participación en el Campeonato del Mundo celebrado en Durban (Sudáfrica), logrando un total de seis medallas y el segundo puesto en la Copa de Naciones, solo por detrás del potente equipo de Sudáfrica, anfitrión y actual campeón mundial por países.
Este año, el equipo nacional visitaba las aguas donde nació el surfski, enfrentándose a un escenario histórico y a unas condiciones tan exigentes como espectaculares, con olas que alcanzaron los 3 metros. A pesar del desafío, el equipo nacional ofreció una actuación sobresaliente en una competición marcada por la alta participación, con más de 500 embarcaciones individuales (SS1) y más de 200 dobles (SS2), de las cuales más de treinta acabaron dañadas por la fuerza del mar —ninguna de ellas española—, reflejo de la preparación y solidez técnica del grupo.
Judit Vergés volvió a demostrar por qué es una de las grandes referentes del kayak de mar internacional. La palista catalana firmó una extraordinaria quinta posición en la categoría Open femenina, el mejor resultado de la historia del piragüismo español en un Mundial absoluto. En una regata durísima, de 34 kilómetros de recorrido y condiciones oceánicas extremas, Vergés mantuvo un ritmo constante y una lectura impecable del mar, consolidándose entre las mejores del mundo.
En la prueba individual SS1, disputada sobre un recorrido de 35 kilómetros, brilló con fuerza la cantera española. Andrea Jiménez se proclamó campeona del mundo júnior, mientras que Julián St. Mary consiguió un valioso bronce en la misma categoría, confirmando el relevo generacional de un equipo que sigue creciendo año tras año.
También en la modalidad doble mixta (SS2), España volvió a subir al podio. En categoría sub-23, la pareja formada por Sara Mengual y Pablo St. Mary conquistó la medalla de plata, mientras que Ariadne Giménez y Pau Sánchez se colgaron la plata júnior mixto, consolidando la presencia española en las posiciones de honor.
El excelente rendimiento del conjunto nacional, unido al esfuerzo, la entrega y la cohesión de todos sus deportistas, permitió a España revalidar su posición en la élite mundial y confirmar su papel como una de las potencias emergentes del kayak de mar.