El capítulo que cierra esta temporada de ‘Mujeres del Piragüismo: Detrás de la palada’, hemos contado con dos de nuestras mejores deportistas en una de las disciplinas olímpicas del piragüismo, el Slalom.
Maialen Chourraut es, probablemente, la mejor piragüista española de la historia. Su título olímpico más las otras dos medallas de plata y bronce logradas en otras dos ediciones de los Juegos, sumado a la multitud de medallas en mundiales, europeos y copas del mundo hacen que la de Lasarte pueda luchar por ese ‘honorífico’ título.
La otra mujer que nos acompaña en este capítulo es Nuria Vilarribla, olímpica en Tokyo 2020 y pionera en su disciplina de la canoa. Ella tiene también un envidiable palmarés: una docena de medallas entre europeos, mundiales y copas del mundo en pruebas individuales y por equipos entre las que se encuentran dos títulos continentales.
Pero estas dos mujeres se han sentado ante estos micrófonos no para hablar de medallas y competición, lo han hecho para hablar de maternidad. Un hecho, el de ser madre, que todavía se ve como un impedimento a la hora de que una mujer crezca en su faceta profesional. En muchas ocasiones se ha comprobado cómo el querer tener un bebé supone un parón en el crecimiento laboral, una barrera que muchas mujeres no quieren sufrir pero que la acaban padeciendo cuando llega el embarazo.
En el mundo del deporte este factor es determinante. El quedarse embarazada supone, obligatoriamente, parar de competir, de entrenar y de seguir progresando en la carrera deportiva, aunque son muchas las mujeres, cada vez más, que planifican y gestionan el embarazo y el ser madres para que esa situación no suponga una merma, al contrario, esa situación lo que ha supuesto es un crecimiento personal y deportivo que ha desembocado en más éxitos.
Las dos mujeres que hoy nos acompañan son un claro ejemplo de conciliación entre su carrera deportiva y la familia, en el hecho de ser madres y haber sabido adaptar la mayor alegría de sus vidas, con su carrera deportiva. Ambas han sido pioneras en su deporte, y ambas han abierto la puerta a que esta circunstancia, la de ser madres y poder compatibilizarlo con el deporte de alto nivel, pueda ser tomado como un espejo por las generaciones futuras.
En esta charla ambas deportistas coinciden en el hecho de haber vivido la maternidad que han querido vivir. “Que no escuchase juicios ajenos ni las valoraciones de nadie, por que era mi cuerpo, mi embarazo y mi deporte y que hiciese todo con lo que yo me sintiese bien”, apunta Nuria al hablar sobre ese momento de su vida. Mientras que Maialen reitera que vivió la maternidad a su manera. “Yo lo soñé así y es como ha sucedido. Estoy muy contenta de poder haber vivido y por seguir viviendo una maternidad que he querido, no la que me hayan dicho que tiene que ser”.