«Cada oro lo disfrutamos como si fuese el primero»

Se cumple una semana de la gesta firmada por Tania Álvarez y Tania Fernández en el Campeonato del Mundo de Maratón de Gualeguaychú 2026, donde se proclamaron campeonas del mundo en K2. 

¿Cuáles fueron las sensaciones que tuvisteis cuando lograsteis un nuevo título de campeonas del mundo?

«En general siempre decimos que cada Mundial es diferente y aunque haya sido nuestra tercera victoria, es cierto que ha sido diferente a los otros dos anteriores», explican las palistas. «Ha sido una regata al principio muy dura, con mucho frío, en la que nos costó un poquito entrar en carrera, pero pudimos escaparnos con las húngaras y finalmente llevarnos la victoria, así que muy contentas».

«Para mí fue el momento que más disfruté en toda la prueba, cuando realmente sabíamos que estábamos cooperando con las húngaras, estábamos abriendo esa distancia con nuestro segundo grupo. Es como un sufrimiento, pero a veces la satisfacción de que la medalla la estábamos asegurando y ya en la última vuelta pensar de qué color va esa medalla, si oro o plata».

«El secreto es el trabajo».

Cuando se les pregunta por el secreto de su éxito continuado, la respuesta es unánime: trabajo duro, entendimiento y una sincronía fruto de muchos años remando juntas.

«Cada temporada también es diferente a nivel personal, al final cada una también tenemos nuestra vida laboral, que intentamos ir trabajando también de forma paralela. Ahora mismo vemos el resultado, pero detrás hay muchas horas de intentar cuadrar entrenamientos, trabajo, sacrificio y entonces ya no cada oro, sino cada medalla la disfrutamos como si fuese la primera».

«No hay un secreto, creo que el secreto es trabajo y creo que también saber entenderse. Yo creo que el secreto, por llamarle secreto, es la confianza la una en la otra; sé que tengo la mejor palista del mundo y en este caso no dudar de ella, apoyarla en cada decisión que toma y adelante mientras dirige el barco e intentar de una manera u otra aportar esa fuerza desde atrás».

Una conexión que roza la telepatía:

«Ya llevamos muchos años entrenando juntas y al final ya lo que al principio a lo mejor nos costaba más tiempo pues sincronizarnos o coordinarnos o hablarlo, ahora literalmente el primer día de la temporada que montamos pues ya sentimos que vamos como si llevásemos todo el año remando juntas».

«Yo automáticamente creo que ya sé qué movimiento va a hacer Tania, entonces creo que no hace falta que ella me comunique lo que va a hacer, sino creo que ya veo el movimiento que tiene pensado hacer antes de anticiparme yo a lo que ella quiere hacer».